
Un par de huellas o de zapatos, gravados en una piedra no dicen mucho.
Pero si estas huellas están en un antiguo pórtico del s. XVI, cambia nuestra perspectiva. Posiblemente era el cartel que anunciaba que en esa casa vivia el zapatero, de un pueblo mágico llamado Alquézar
Comentarios
Un cordial saludo.
Ramón
Besos ♥